Consultoría de empresas
Acompañando al empresario a encontrar la mejor solución a sus dificultades empresariales actuales.Mediación en relaciones interpersonales

En la actualidad, las organizaciones se conciben como un sistema dinámico en permanente contacto con el mundo exterior y en el que las incertidumbres derivadas de las relaciones entre sus integrantes afectan a su funcionamiento, tanto a nivel interno como externo.
Lejos queda el concepto de la organización tipo piramidal caracterizada por un flujo de información de arriba a abajo, marcado éste por la asunción de las órdenes emitidas por sus comandos.
Hoy en día, a una organización la define el compromiso que asume cada una de las personas que integran la maquinaria. Podríamos decir que, seguir un objetivo común y estar involucrado en las acciones a desarrollar activa el engranaje del sistema y transmite el movimiento necesario para dotarla de sentido propio.
En sistemas dinámicos en los que el flujo de información se considera una de las herramientas indispensables para conseguir un funcionamiento óptimo, no es inusual que hagan su aparición posturas discordantes con la intención de manifestar su desacuerdo en los objetivos planteados.
De hecho, las discrepancias en las interacciones forman parte del día a día de la organización por mucho que se intente hacer como si no pasara nada. Normalmente no desaparece por sí solo. Más bien al contrario, acaba por provocar más molestias que la propia causa que lo ha originado.
En este escenario cobraría vida la figura del mediador.
¿Qué es un mediador?
Es una figura que asume la tarea de facilitar y ayudar a los implicados en este proceso descrito, trabajando juntos para promover el cambio. Al mismo tiempo, aporta herramientas para desarrollar un modelo de abordaje de divergencias futuras más resolutivo.
Su trabajo se basa en el acompañamiento, es decir, guiando en la búsqueda de los motivos que han generado la aparición de posturas contrarias, sugiriendo vías alternativas para llegar a un consenso, identificando los intereses individuales, creando opciones de cambio…
El objetivo de mediador es llegar a un fin común mediante la aplicación del principio de autonomía por parte de todos los agentes, como serian la organización y los interesados.
¿Por qué puede ser útil?
Existen diferentes motivos por los cuales sería positiva la intervención de un consultor externo que asumiera el abordaje:
- La objetividad: la distancia del problema y la no involucración en el tema otorga una mirada neutra que, además, constituye una ayuda en el momento de poner encima de la mesa asuntos delicados. No existen presiones laborales ni miedo a perder el puesto de trabajo.
- Esta misma distancia aporta al consultor una visión general totalmente libre de influencias que podrían distorsionar el análisis de la situación en el caso de ser parte activa.
- La experiencia del trabajo con otras organizaciones le permite aportar nuevas visiones y conocimientos en la materia.
- Una figura externa, al estar exenta de implicación, hace posible que sea vista por los integrantes de la organización como menos amenazante y con mayor credibilidad.
¿Cuándo?
La discrepancia entendida como un proceso gestado en el tiempo y no como un resultado final, nos lleva a la necesidad de establecer diferentes tipos de intervención según el momento:
- Preventivo: tenemos diferentes variables susceptibles de crear ambientes poco favorables y deseamos establecer un protocolo de resolución genérico.
- Negociador: el conflicto de intereses es evidente y la resolución se encuentra en una postura rígida en la que todas las partes ven sus intereses perdidos o una de las partes gana mientras que la otra pierde.
- Facilitador: ante una relación que afecta al clima organizacional, aparece un tercero neutral que intercede para llegar a una solución satisfactoria.